martes, 20 de agosto de 2013

¿Sin instrumentos no se puede hacer música?

Algunos profesores de música caen, y espero no caer yo, en que sin instrumentos no se puede hacer música o bien, se centran en los típicos: la guitarra, la flauta, el teclado eléctrico y el metalófono.  Sin embargo, en muchas escuelas y colegios no se tienen estos materiales a mano y la única forma de conseguirlos es que el colegio los compre, el profesor los traiga de su casa o los estudiantes accedan a ellos comprándolos, pero, ¿qué sucede con los colegios más pobres? ¿Qué sucede con los colegios donde más del 50% de los estudiantes son prioritarios? ¿Se dejará de hacer música, de ejecutar música porque no tienen flautas ni guitarras?

Pienso que hay más soluciones. La música no es solamente la trompeta, el piano, la guitarra y la flauta dulce. La música no es solamente melodías de Mozart o folklore. La música es más allá. La música existe en todo; todo puede ser utilizado para crear, sentir y vivir la música, entonces, ¿por qué nos cerramos tanto al momento de tocar música? 
Primero, podemos hacer que los estudiantes creen música según su percepción. No esperemos que nos vengan con una sinfonía o una cueca hecha y derecha. Sólo escuchemos, guiemos y digamos “buen trabajo”, porque siempre que un estudiante hace algo, le gusta escuchar que lo está haciendo bien.

Segundo, hay muchas formas de crear música, por ejemplo, mediante percusión utilizando palmas, golpes de mesas, zapateos, lápices, llaves y cualquier otro objeto de fácil acceso. Con esta idea, la clase no se vuelve monótona y los estudiantes se pueden desenvolver tranquilamente, aprender y hacer efectiva su creatividad e imaginación. También se puede cantar, pues siempre es maravilloso poder expresarse mediante la voz. Otro ejemplo es confeccionar instrumentos o similares a ellos con cosas recicladas como una guitarra de botellas PET, esas botellas de plástico donde viene la bebida, y cañas de pescar. O instrumentos de vientos con botellas de vidrio o las mismas botellas PET. O palos de agua con tubos de papel higiénico, arroz y agujas. Y muchos otros ejemplos que a cada profesor se le puede imaginar. Con esto, la creatividad, la destreza y hacer algo con las propias manos incrementan el interés en los estudiantes.

 Como ven, la clase de música no siempre necesita instrumentos musicales como tales, sino, las ganas y la imaginación para enseñar y aprender. Esto lo podemos corroborar con la Orquesta de Instrumentos Reciclados Cateura, Paraguay que surgió gracias a la iniciativa de Favio Hernán Chávez Morán. Les dejo a continuación el vídeo y la página oficial de facebook para que los sigan conociendo. 


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