jueves, 22 de agosto de 2013

Actividad educativa: Pintando la música

Curso: 3° Básico
Aptitudes: Escuchar, imaginar, interpretar y crear.
Objetivos: Que los niños logren percibir e interpretar personalmente lo que escuchan pintando dibujos hechos por ellos.
Materiales: Hojas blancas, pinturas, pinceles, lápices de colores, crayones, plumones, etc. 


Escuchar atentamente las melodías a continuación y pintar lo que se imaginan con cada canción.

Minueto en Sol Mayor – Wolfgang Amadeus Mozart


Adiós, adiós – Folklore de Rapa Nui


Gymnopédie No.1- Erik Satie


Arriba quemando el Sol - Violeta Parra



martes, 20 de agosto de 2013

Las artes educan

Como un fiel amante y protector de la naturaleza y la libertad, les presento este "Music Painting" (Música Pintada) que entrega un mensaje de cuidar el medio ambiente y la naturaleza. 
No encontré la versión subtitulada, pero se los traduzco aquí.

En un principio había naturaleza.
Entonces algo pasó...
Y se hizo más grande... 
Y más grande.
Ellos intentaron coexistir.
Pero no fue sencillo.
Deja tu auto...
Planta un árbol.
Detén el calentamiento global.
¡Disfruta la naturaleza!


Las artes educan. Es un hecho. Y qué mejor que educar con música y arte. Quizás este vídeo no educa contenidos que son vistos en los establecimientos, pero sí educa a respetar y a cuidar nuestro entorno y a disfrutar la vida natural de las cosas. 

¡Saludos!

¿Sin instrumentos no se puede hacer música?

Algunos profesores de música caen, y espero no caer yo, en que sin instrumentos no se puede hacer música o bien, se centran en los típicos: la guitarra, la flauta, el teclado eléctrico y el metalófono.  Sin embargo, en muchas escuelas y colegios no se tienen estos materiales a mano y la única forma de conseguirlos es que el colegio los compre, el profesor los traiga de su casa o los estudiantes accedan a ellos comprándolos, pero, ¿qué sucede con los colegios más pobres? ¿Qué sucede con los colegios donde más del 50% de los estudiantes son prioritarios? ¿Se dejará de hacer música, de ejecutar música porque no tienen flautas ni guitarras?

Pienso que hay más soluciones. La música no es solamente la trompeta, el piano, la guitarra y la flauta dulce. La música no es solamente melodías de Mozart o folklore. La música es más allá. La música existe en todo; todo puede ser utilizado para crear, sentir y vivir la música, entonces, ¿por qué nos cerramos tanto al momento de tocar música? 
Primero, podemos hacer que los estudiantes creen música según su percepción. No esperemos que nos vengan con una sinfonía o una cueca hecha y derecha. Sólo escuchemos, guiemos y digamos “buen trabajo”, porque siempre que un estudiante hace algo, le gusta escuchar que lo está haciendo bien.

Segundo, hay muchas formas de crear música, por ejemplo, mediante percusión utilizando palmas, golpes de mesas, zapateos, lápices, llaves y cualquier otro objeto de fácil acceso. Con esta idea, la clase no se vuelve monótona y los estudiantes se pueden desenvolver tranquilamente, aprender y hacer efectiva su creatividad e imaginación. También se puede cantar, pues siempre es maravilloso poder expresarse mediante la voz. Otro ejemplo es confeccionar instrumentos o similares a ellos con cosas recicladas como una guitarra de botellas PET, esas botellas de plástico donde viene la bebida, y cañas de pescar. O instrumentos de vientos con botellas de vidrio o las mismas botellas PET. O palos de agua con tubos de papel higiénico, arroz y agujas. Y muchos otros ejemplos que a cada profesor se le puede imaginar. Con esto, la creatividad, la destreza y hacer algo con las propias manos incrementan el interés en los estudiantes.

 Como ven, la clase de música no siempre necesita instrumentos musicales como tales, sino, las ganas y la imaginación para enseñar y aprender. Esto lo podemos corroborar con la Orquesta de Instrumentos Reciclados Cateura, Paraguay que surgió gracias a la iniciativa de Favio Hernán Chávez Morán. Les dejo a continuación el vídeo y la página oficial de facebook para que los sigan conociendo. 


Utopía realizable

La mayoría de las veces, el estudiante de pedagogía sueña con convertirse en un excelente profesor, de esos que saben responder a todas las necesidades de los estudiantes y que siempre recibe a la clase con una sonrisa. De esos profesores carismáticos, creativos y divertidos que luchan con y por los estudiantes, que incentivan a lograr metas propias y a superarse cada día. Sin embargo, en la práctica diaria, nos damos cuenta que aquel sueño es difícil de realizar pues nos llenamos de ideas y estereotipos de estudiantes vistos en películas, libros, series, etc. Y esperamos que todos sean como una Matilda Wormwood o una Hermione Granger, niños aplicados con sed de conocimiento y superación. Por supuesto que deben existir estudiantes así, pero no son el 100% del curso, por ende, la tarea de hacer educación se torna más compleja puesto que debemos llamar la atención del niño o joven que tiene su interés en otras aptitudes.  Con el tiempo, la frustración de no ver a esas Hermiones y Matildas hace que nuestro trabajo se torne monótono y sin esperanzas de poder cambiar las cosas. Sé que suena bastante agresivo lo que digo, pero en algunos casos, por no decir la mayoría ni todos, es así.

No obstante, mi comentario no se centra en aquel malogro, sino en dar a conocer mi visión respecto a esto que sucede día a día en los establecimientos educacionales de Chile.

Uno de los grandes problemas de la frustración se produce porque vamos predispuestos a algo y esperamos que así sea. Esto lo podemos evitar, pero ¿cómo? Pues esperando nada más que niños y jóvenes en un aula sin pensar en cómo serán, cómo se vestirán, cómo hablarán, cuántos serán, qué les gustará estudiar, etc. Ya que es la clave de un profesor nunca desestimar a un estudiante ni mucho menos especular que no será capaz. A pesar de que muchos predicamos aquellas frases, es arduo llevarlo a las salas de clases pero ¿por qué? ¿Se han puesto a pensarlo? Mi respuesta personal va a que es mucho más sencillo echarle la culpa al otro que a uno mismo y es por eso que muchos estudiantes luego nos ven con cara de recelo pues no escuchamos sus opiniones respecto a nuestro trabajo y nos cerramos a que la culpa es de ellos y que ellos son los que no quieren estudiar ni salir adelante y nos ponemos a pensar que nunca cambiarán y que nunca tendremos estudiantes Matildas ni Hermiones. Sin embargo, un buen profesor no es aquel que instruyó a mil Matildas y las hizo más y más inteligentes, sino, es aquel que a pesar de las grandes dificultades que se nos presentan diariamente en el salón, le podemos enseñar a mil niños y jóvenes diferentes, con capacidades diferentes, edades diferentes, conocimientos diferentes, gustos diferentes, sonrisas diferentes y muchas otras particularidades personales. Por ende, no nos frustremos si notamos que la clase no va avanzando como queríamos o si algún estudiante no logra entender por completo la unidad o si uno mismo no logra explicar lo suficientemente claro para que todos entiendan. Busquemos la forma de lograr lo que queremos, de enseñar cómo queremos, de sonreír y de no ver la enseñanza como un trabajo más. Y así, créanme, de mi humilde opinión de estudiante, la utopía no estará tan lejos de ser alcanzada. 

Los efectos de la educación musical sobre el sistema nervioso central: la música como neuroestimulante

Por Conservatorio Nacional de Música- CNDM, Traducción Alejandro Lavanderos • Oír es conocer

Existe un consenso general a propósito del importante valor intrínseco de la música, que procura el goce, el sentido de los valores estéticos y un medio único de exploración de nuestros sentimientos y expresión de nuestras emociones. En el transcurso del último decenio, sin embargo, los profesionales de la educación musical se han mostrado cada vez más interesados por otro aspecto de la música, a saber, el efecto provocado por la producción de música sobre la activación del cerebro y conexión en red de la corteza cerebral. Nuevos descubrimientos provenientes de la investigación neurobiológica y demostrando que la educación musical termina por producir cambios remarcables en el sistema nervioso central han alimentado este interés. Hacer música constituye aparentemente un tipo de actividad que provoca eficazmente adaptaciones del cerebro a corto y largo plazo, llamada plasticidad nerviosa central.

La plasticidad nerviosa central permite al cerebro adaptarse a factores de entorno ambientales que no habían sido anticipados por los programas genéticos. Los cambios en neuronas de este tipo sufren fuertes variaciones en el tiempo: los primeros procesos de adaptación parten ya luego de algunos minutos mientras que los procesos a largo plazo pueden desarrollarse a lo largo de toda la vida de un individuo. Muchos procesos neurobiológicos diferentes son responsables de estos cambios en las neuronas, que se producen a diferentes velocidades. Mientras que la plasticidad a largo plazo se acompaña de un cambio de la estructura neuronal celular, de un crecimiento acelerado, de un aumento de las células nerviosas y de sinapsis así como del engrosamiento de las dendritas, los cambios rápidos son provocados por una transmisión sináptica mejorada de las señales nerviosas entre las células nerviosas y por la inhibición de impulsos perturbadores de las células nerviosas.

La investigación sobre los cambios plásticos del sistema nervioso central causado por las actividades musicales está en sus inicios, pero leyes importantes han sido descubiertas en investigaciones sobre los músicos. En una extremidad de la escala de tiempo, solamente algunos minutos de práctica instrumental pueden provocar una expansión del campo de actividad neuronal en el dominio de los segmentos de la corteza motora tanto como uniones estables entre la corteza auditiva y los dominios sensorial-motoros de la corteza cerebral. En el otro extremo, la práctica intensa de un instrumento de música conduce a un acrecentamiento de la densidad de las células nerviosas y del espesor de fibras de las células nerviosas en diferentes regiones del cerebro, particularmente cuando la formación musical comienza a una edad precoz. En consecuencia, los violinistas y los pianistas profesionales tienen un “corpus callosum”, que es la fibra de conexión esencial entre los dos hemisferios, más grueso que los no músicos, por más que hayan comenzado la práctica del instrumento antes de la edad de siete años. Porque a la vez la práctica del violín y del piano reposa sobre una perfecta coordinación de la mano derecha y de la mano izquierda, suponemos que la ampliación del corpus callosum refleja una adaptación especial del sistema nervioso central, inducido por la práctica. El intercambio de información entre los dos hemisferios necesariamente exactos en el tiempo y en el espacio, llega ya al engrosamiento de fibras – que a su vez se transforman en mejores transmisores – ya a la reducción de fibras celulares nerviosas en el marco de la pérdida evolutiva normal. Una ampliación similar del dominio del cerebro en los músicos profesionales ha sido demostrado en los dominios sensorio-motoros de la corteza y en el dominio auditivo de la parte posterior del lóbulo temporal, así como el cerebelo, que es el responsable de la buena coordinación de los movimientos.

Estos cambios anatómicos del cerebro se revelaron confinados a un período crítico antes de la adolescencia. El hecho que algunas de las investigaciones indiquen una clara correlación entre la amplitud del cambio anatómico y la edad de inicio de la práctica musical contradice la hipótesis según la cual estas diferencias serían innatas y la causa tal vez de la consecuencia de una práctica musical mejorada. Las investigaciones futuras sobre los niños y los adolescentes aprendiendo a tocar un instrumento permitirán determinar el orden de los acontecimientos.

Las investigaciones citadas más arriba demuestran de manera convincente que la práctica musical puede ser usada como modelo para los estudios de la plasticidad nerviosa. Así abierto, este ámbito de investigación destaca un cierto número de preguntas vitales para la investigación: ¿cuál método de formación sería el más eficaz para aprender un instrumento y poder lograr adaptaciones de la plasticidad del sistema nervioso central? ¿Estos descubrimientos pueden ser utilizados en la educación musical? ¿Las leyes del aprendizaje musical se aplican a otros dominios de actividades? ¿Qué rol juegan los genes en el desarrollo de los cambios plásticos? La producción de música requiere de un control cerrado de su propia ejecución y de una corrección de sus propios defectos. ¿Qué tipo de adaptación plástica se produce en los dominios responsables del control y del hacer?

Finalmente, debemos retener en el espíritu que la música puede provocar las emociones más poderosas. Tales respuestas emocionales poderosas son acompañadas por reacciones del sistema nervioso autónomo como escalofríos a lo largo de la columna vertebral y por modificaciones de las pulsaciones del corazón, estas reacciones son causadas fisiológicamente por las actividades del cerebro en el dominio de los ganglios fundamentales, las amígdalas, del cerebro central y del lóbulo frontal inferior de la corteza – dominios pertenecientes a una red que programa auto-gratificación, emoción y motivación. Investigaciones posteriores mostrarán hasta qué punto los cambios plásticos del sistema nervioso mencionados más arriba están basados sobre este sistema de auto-gratificación y motivación.

Parece plausible que la expansión de ciertos centros del cerebro, una más grande densidad de células nerviosas o una conexión más eficaz entre los hemisferios mejoran sobre todo las aptitudes cognitivas. Muchas actividades mentales entre las más sofisticadas dependen de manera vital de la velocidad de transmisión neuronal y de la cantidad de recursos neuronales disponibles. Asombrosamente, los “datos duros” que prueban los efectos de la transferencia de las facultades musicales hacia otros dominios cognitivos son raros. Si bien existen muchos informes demostrando una correlación positiva entre el talento musical y los resultados escolares en los niños y jóvenes, no se sabe siempre con certitud si los niños músicos son mejores alumnos porque practican la música o si mejores resultados escolares y una más amplia musicalidad no dependen de otros factores comunes muy diferentes. Es razonable pensar que las condiciones socio-económicas juegan un rol importante. Las familias que disponen de mejores recursos financieros otorgan habitualmente más importancia a la formación intelectual de sus hijos y es probable que esos niños reciban clases particulares de música y de instrumentos de gran calidad. Desde mi punto de vista, los efectos de transferencia más convincentes pueden ser encontrados en los dominios relevantes de la “inteligencia emocional”: la práctica musical mejora la capacidad del niño para reconocer el contenido emocional expresado en el lenguaje hablado.

En resumen, está ampliamente demostrado que la enseñanza y la práctica musical, afectan el desarrollo y la conexión en red del cerebro a un nivel que no se encuentra en ninguna otra actividad humana. Concerniente a los efectos de transferencia relativamente raros de la educación musical sobre otras competencias, yo sospecho que no hemos aún encontrado los test o métodos de investigación adecuados para demostrar verdaderamente el impacto a largo plazo (probablemente enorme) de la educación musical sobre nuestros pensamientos y sentimientos.

Dr. Eckart Alenmüller, neurólogo
Director del Instituto de Musicofisiología y Medicina para Músicos (IMMM),
Escuela Superior de Música y Teatro de Hanover, Alemania
Publicación de la Asociación Europea de Conservatorios, Academias de Música y Escuelas Superiores de Música, XXX Congreso Karlsruhe, 7 – 10 de noviembre de 2003

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Como podemos apreciar en el artículo anterior, la música juega un papel importante dentro de la vida del ser humano y no solamente como entretención, sino también como un factor que ayuda al desarrollo de nuestro sistema. No obstante, y tal como menciona el artículo, no todos tenemos acceso a la música desde temprana edad y algunos tienen nulo acceso para aprender a tocar algún instrumento a lo largo de su vida, sin embargo, que eso no nos achaque. Hay otras formas de acceder a ello pues si se quiere, se puede. Y esta labor es una de las labores que un profesor de música debe inculcar: quizás no todos tengamos las mismas aptitudes, quizás no todos lleguemos a ser grandes concertistas, quizás muchos no podremos acceder a estudiar en un conservatorio, pero si todos somos capaces de aprender y de buscar la manera para hacerlo. El único que no logra alcanzar sus sueños es aquel que se quedó en el "no puedo".